“Llegaste con la brisa-” es un proyecto de investigación sobre el imaginario genético. Gracias a la robótica y la imagen digital en movimiento, generamos un espacio fronterizo para vivir el momento onírico, virtual; el tiempo del sueño, donde se producirá la simulación de crear, de lo inorgánico, algo orgánico. Un laboratorio genético donde los robots crean bolsas uterinas, en cuyo interior, un ser en movimiento lucha por sobrevivir. Es este el instante donde surge el nuevo ser transgénico, hibrido- sueño-fenómeno-monstruo. |
Los Robots son capaces de crear constantemente, gracias a una robótica autónoma, burbujas (o bolsas) de jabón de aproximadamente dos metros de diámetro. Estas burbujas reciben inyecciones de vapor, lo cual las convierte en pantallas capaces de reflejar las imágenes provenientes de un proyector.
Las imágenes digitales que se proyectan en las burbujas son producto de combinaciones genéticas entre humanos y animales, seres transgénicos creados a partir del movimiento y el color. Algunas de estas imágenes están inspiradas en trabajos de pintores como El Bosco, Magritte, Remedios Varo, o escritores como Borges, Kafka o Poe.
La burbuja se muestra como un útero industrial para estos nuevos seres en gestación, conteniendo dentro de sí el “accidente genético”. |
La idea de esta instalación surgió en el año 2001 cuando escuché la conversación entre los responsables de bioética de distintas instituciones. Estos mostraban su desconcierto ante el rumbo que tomaban las investigaciones genéticas, pues ya era costumbre la labor policial de desmontar laboratorios genéticos clandestinos donde se intentaba, repetidamente, crear seres mitológicos, como sirenas y minotauros. ¿Es esto posible? Miedo, curiosidad, desconcierto. Es fácil imaginar que en cada uno de esos laboratorios encuentran un monstruo.
En los rincones más apartados de la ciencia se escondían monstruos terribles que representaban los miedos más profundos del hombre. Monstruo –Mostrar-, era el sentido que le encontraban los negociantes de la desgracia humana. Para la ciencia no se trata de diversión de feria. Los teras (monstruos) siempre fueron contenedores de muy importantes descubrimientos para el beneficio de la humanidad, de la misma manera que se asume en la actualidad la investigación genética. Pero, al igual que en la antigüedad, tenemos miedo de ese resultado y cuando surja lo incomprensible, lo expondremos en la feria para diferenciarlo de nuestra humanidad.
Decidí crear mi propio laboratorio. El laboratorio dejó de ser un estado metafórico para ser real. Durante meses, el jabón, el agua, la humedad, la densidad superficial y los procesos de evaporación eran una cotidianeidad. Luego de un tiempo, surgieron aquellas bolsas de agua cargadas de vida propia, que se convertirían en receptáculos de la proyección de estos seres híbridos. |